
Neuroarquitectura y TEA: diseñar con empatía sensorial
- Mtra. Aurora Tostado

- 25 sept
- 2 Min. de lectura
Ponerse en los zapatos de otra persona no siempre es sencillo. Y cuando hablamos del Trastorno del Espectro Autista (TEA), implica comprender que el entorno puede vivirse de una manera totalmente distinta.
Lo que para muchos es normal —una lámpara brillante, una pared con color vibrante o un pasillo con eco— para alguien con TEA puede convertirse en una sobrecarga sensorial.
¿Qué significa diseñar con empatía sensorial?
El diseño de espacios no es solo estética o funcionalidad. En el caso de las personas con TEA, se trata de pensar en cada detalle que influye en cómo perciben su entorno:
Una silla que raspa puede ser un distractor constante.
Una lámpara que encandila puede generar ansiedad.
Un eco en el pasillo puede resultar abrumador.
Por eso, el diseño para TEA busca crear entornos que reduzcan estos estímulos negativos y ofrezcan espacios reguladores, inclusivos y empáticos.
La neuroarquitectura como herramienta
La neuroarquitectura estudia cómo los espacios impactan en nuestro cerebro y emociones. Aplicada al TEA, nos permite diseñar ambientes que:
Favorecen la calma y la concentración.
Reducen estímulos sensoriales excesivos.
Promueven la seguridad y el bienestar.
No hablamos de decoración. Hablamos de diseñar con empatía, de crear lugares donde cada persona se sienta comprendida y acompañada.
Nuestro compromiso en Quanta Lux
En Quanta Lux Lighting Design creemos que la luz es mucho más que iluminar: es una herramienta de inclusión. A través de la neuroarquitectura y el diseño lumínico, impulsamos proyectos que mejoran la calidad de vida de personas con TEA y sus familias.
Diseñar para TEA no es una tendencia, es una necesidad social. Con empatía sensorial y estrategias de neuroarquitectura podemos transformar los espacios en aliados para la vida diaria.
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